La transferencia de conocimiento en el debate político

Con frecuencia se dice que la transferencia del conocimiento es un caso particular de fallo de mercado o market failure. Es decir, aquella situación en la que el suministro de bienes y servicios en un mercado no es eficiente.

Las causas de este fallo de mercado son, sin duda, múltiples y requieren un estudio en profundidad: la falta de maduración de la tecnología generada por universidades y centros de investigación, la asimetría de información disponible o la falta de mecanismos que pongan en contacto la oferta y la demanda de tecnología, entre otras.

En los casos de mercados fallidos en los que, no obstante, existe un interés social por que funcionen adecuadamente es habitual que las administraciones públicas lleven a cabo políticas para corregir la situación. En lo que al mercado de transferencia de tecnología respecta, es fácil dar con ejemplos de políticas en este sentido en el ámbito regional o autonómico, nacional o incluso internacional, como las implementadas por la Comisión Europea.

RedTransfer, la asociación de profesionales de transferencia, innovación y gestión de la investigación, organizó el pasado 31 de marzo en la Universidad Politécnica de Valencia un más que interesante encuentro sobre este tema y, en particular, sobre las políticas autonómicas en transferencia del conocimiento, motivado por las próximas convocatorias electorales.

El encuentro contaba además con el aliciente de la participación de representantes de los partidos políticos: Zulima Pérez del PSPV, Juan Carlos Pérez de Podemos y Joaquín Ríos del PP.

¿Qué se debe financiar?

El primer aspecto tratado en la jornada fue qué tipo de actuaciones deberían financiar las políticas de transferencia o innovación. Se realizó una votación entre todos los asistentes y se determinó que el esfuerzo debía destinarse a financiar, de mayor a menor prioridad:

  1. Proyectos, entendiendo como tales aquellos de prueba de concepto, desarrollo tecnológico o prototipado.
  2. Capacidades, entendiendo como tales los recursos humanos y servicios necesarios para la protección, comercialización y transferencia del conocimiento, entre otros.
  3. Infraestructuras, entendiendo como tales los parques científico-empresariales o las incubadoras.

La diferencia entre proyectos y capacidades no fue significativa, y la mayor parte de los participantes acordaron que de manera general no era necesaria una gran financiación destinada a nuevas infraestructuras.

¿Qué errores se han cometido?

Mediante una dinámica basada en Metaplan se preguntó a los asistentes sobre cuáles son los errores qué se han venido cometiendo en los últimos años en las políticas de transferencia e innovación. La mayoría de los asistentes, no obstante, hicimos extensiva la respuesta a las políticas de I+D.

Surgieron, obviamente, muchas y muy variadas respuestas, aunque hubo consenso en torno algunos puntos, no necesariamente en orden de prioridad:

  • Falta de estabilidad en la financiación destinada a I+D e innovación, y la aplicación de recortes indiscriminados en determinadas partidas.
  • Inversión, en ocasiones excesiva, en infraestructuras sin valorar su sostenibilidad y, comparativamente, falta de financiación para recursos humanos y proyectos que hagan uso de las mismas.
  • Falta de interés y de incentivos en el ámbito universitario o académico por la transferencia de resultados de la investigación y su impacto económico.

¿Qué medidas se deberían tomar?

De nuevo las respuestas fueron múltiples, y las medidas propuestas estuvieron en general alineadas con el análisis de los errores cometidos e identificados anteriormente. Me parecieron especialmente significativas las siguientes:

  • Asegurar una financiación estable para las políticas y actividades de I+D e innovación, además de priorizar aquellos proyectos y actuaciones de mayor impacto. ¿Se acabó el café para todos?
  • Incrementar el nivel tecnológico y de innovación de las empresas, y por tanto su capacidad de integrar nuevas tecnologías y resultados de investigación en sus procesos, productos y servicios. De especial interés si consideramos que el tejido industrial y empresarial valenciano carece de cierta “tradición” innovadora.
  • Profesionalizar la gestión de la investigación y la innovación en la administración y promover la presencia de perfiles técnicos especializados que desarrollen políticas coherentes a lo largo del tiempo y que aprendan y mejoren a partir de las desarrolladas en el pasado.
  • Articular un ecosistema de innovación y propiciar, desde la administración, la interacción entre los distintos actores del mismo y el posicionamiento nacional e internacional de la Comunidad Valenciana en materia de innovación.

Debate y conclusiones

En primer lugar, quiero reconocer el mérito y, por qué no decirlo, la valentía de los organizadores y también de los participantes al abordar un tema tan sensible como éste en vísperas de una cita electoral. Sin lugar a dudas, la autocrítica y el debate constructivo son el camino para evitar los errores pasados, así como involucrar a todos los agentes participantes en la transferencia e innovación tecnológica.

Fue especialmente interesante que los representantes de los partidos políticos tomaran parte en la generación de ideas, si bien monopolizaron buena parte del debate que siguió. Algo esperable, si tenemos en cuenta la expectación que generaba su presencia y que, para muchos de los asistentes, era una excelente ocasión de escuchar sus propuestas y puntos de vista:

  • Por parte del PSPV se incidió en la necesidad de cambiar el modelo productivo, algo que aparece recogido explícitamente en su programa, de aumentar la financiación destinada a I+D e innovación y de poner en marcha diferentes medidas de carácter estratégico, entre las que destaca la creación de la Agencia Valenciana de Innovación.
  • El representante de Podemos apostó igualmente por aumentar la financiación destinada a I+D e innovación, así como por que la definición de las políticas de I+D e innovación se realice en base a criterios fundamentalmente técnicos y no políticos, por fomentar el diálogo entre los distintos agentes y la participación de la sociedad en su conjunto.
  • El representante del PP procuró lógicamente justificar y poner en valor las políticas llevadas a cabo a pesar de la complicada situación económica así como defender la posición de la Comunidad Valenciana en I+D e innovación, cuarta en el contexto nacional.

En mi opinión, la percepción de que buena parte de las políticas llevadas a cabo o han fallado o no han dado los resultados esperados, así como de “desventaja” en relación a otras comunidades autónomas, requiere de un análisis en profundidad de nuestra situación y de un análisis comparativo con casos de éxito de otras autonomías o regiones.

Hay que aprender tanto de la experiencia propia, de lo que ha funcionado y de lo que no, como de la experiencia de terceros. Así, podemos encontrar buenos ejemplos en Cataluña, País Vasco, Andalucía o incluso Galicia, que independientemente del color político de su gobierno están desarrollando políticas coherentes y contribuyendo a reforzar y modernizar sus sectores industriales y su capacidad para generar riqueza y empleo.

Sin duda la política de innovación -cuando no la de I+D, aunque esto sería objeto de otro debate- no puede estar desligada de la política industrial, y las comunidades autónomas deben realizar apuestas claras en aquellos sectores con mayor potencial.

Existe además una urgencia compartida por aprovechar la oportunidad que supone la innovación para reconducir la situación económica, como pudimos comprobar en la reciente jornada sobre ecosistemas de innovación.

En todo caso, es una muy buena noticia comprobar que las políticas de I+D e innovación tienen cada vez mayor espacio en el debate político, que abro también aquí en el blog:

¿Hasta qué punto deben y pueden incidir las comunidades autónomas en la transferencia del conocimiento?

¿Cuáles son, en tu opinión, los errores cometidos en el pasado reciente? ¿Qué medidas debemos tomar?

¿Existen modelos a seguir, en España o en otros países, que sean aplicables en tu comunidad autónoma o en tu región?

 

ACTUALIZACIÓN (1 de junio de 2015): En el próximo Encuentro RedTransfer, que tendrá lugar los días 5 y 6 de junio en Sevilla, se tratarán las políticas de investigación e innovación desde diferentes perspectivas, y se contará igualmente con la participación de partidos políticos que presentarán sus propuestas. Don’t miss!

Dificultades y retos de los ecosistemas de innovación

Si en la entrada anterior comentaba el uso y abuso del concepto de innovación, qué decir del concepto de ecosistema. Con demasiada ligereza se habla del ecosistema empresarial, del ecosistema emprendedor y, cómo no, del ecosistema de innovación que da título a este artículo…

Sin embargo, el pasado 10 de marzo organizamos una jornada de trabajo en el Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) y en colaboración con la empresa Desarrollo Creativo de Negocio S.L. (DCN) nada más y nada menos que bajo el título de “Creando ecosistema de innovación en Salud.

¿Doble punto en el buzzword bingo?

Ecosistema es…

Podemos convenir que la innovación es un instrumento de generación de riqueza y de empleo, y que una de las mejores maneras de hacer innovación, en particular en sectores como el sanitario o biomédico como el que nos ocupaba, es en colaboración.

Dicha colaboración se da entre agentes muy diversos -empresas, entidades, personas…- con intereses complementarios, pero que en ocasiones pueden ser divergentes o incluso contrapuestos, y que conforman una compleja y rica red de relaciones.

En definitiva, un ecosistema:

Ecosistema de innovación en Salud
Ecosistema de innovación en Salud

Dificultades para la consolidación de los ecosistemas

Pese al esfuerzo de numerosas entidades, con frecuencia observamos que los ecosistemas de innovación presentan dificultades para su consolidación, en concreto en regiones en las que no existe una cultura de innovación arraigada o en sectores tecnológicos incipientes, como es el caso del ecosistema de innovación sanitaria y biomédica en la Comunidad Valenciana.

En consecuencia, la jornada reunió a científicos, emprendedores, empresas del sector, inversores financieros e industriales y administración, a fin de identificar esas dificultades (tecnológicas, legales, financieras, de negocio y/o gestión) y, en la medida de lo posible, dar respuesta a preguntas como las siguientes:

  • ¿Cómo establecer relaciones potentes entre los agentes del ecosistema (investigación-inversión-clientes)?
  • ¿Qué espera un inversor de un proyecto de innovación? ¿Qué debería esperar? ¿Cómo evolucionan las necesidades de financiación a lo largo de la vida del proyecto?
  • ¿Cómo hacer realidad la ecuación innovación=investigación + inversión? ¿Faltan operandos? ¿Cómo atraer inversión privada hacia la investigación e innovación pública?
  • ¿Cuenta el ecosistema de innovación con los agentes necesarios? ¿Es necesario o conveniente abrir el ecosistema a otras regiones o agentes? ¿Cómo hacerlo?
  • ¿Cómo posicionarnos y competir globalmente?

Para ello contamos con expertos destacados de distintos ámbitos, y el debate -animado por una dinámica de trabajo en grupo que trató de fomentar la participación– dio mucho de sí y abrió cuestiones no contempladas inicialmente.

A vuelapluma, y sin un orden predeterminado, algunos de los retos y dificultades que se identificaron fueron los siguientes:

Retos tecnológicos

  • Fomentar la cultura emprendedora y la voluntad de innovar, en centros de investigación, universidades y empresas.
  • Racionalizar la investigación y el desarrollo, priorizar y a la vez diversificar los proyectos de innovación, sin dispersar recursos o capacidades.
  • Definir estrategias de innovación globales que tengan en cuenta la competencia (global también) y articular políticas acordes.
  • Contar con una cartera de proyectos y productos transferibles y transferidos, que capitalice la cantidad y la calidad de la ciencia desarrollada por los centros de investigación y universidades en España.
  • Fomentar una relación universidad-empresa más eficiente y bidireccional.
  • Incorporar buenas prácticas del sector privado, como una mayor orientación al mercado y la relación con empresas tractoras.

Retos de negocio y gestión

  • Profesionalizar la dirección y gestión de proyectos y empresas innovadoras.
  • Profesionalizar las estructuras de apoyo a la I+D y la transferencia de tecnología.
  • Gestionar y madurar los contactos con socios y clientes, y contar con agentes que actúen como nexos o facilitadores de proyectos.
  • Crear agencias dinamizadoras que articulen el ecosistema, mejoren la comunicación interna y externa y logren la implicación de la sociedad en su conjunto.
  • Desarrollar estrategias comerciales que permitan rentabilizar el conocimiento y financiar su generación.

Retos legales

  • Gestionar adecuadamente la propiedad industrial intelectual y, por el impacto que en ella puede tener, la relación laboral con los empleados.
  • Saber vender la empresa (y contar con asesoramiento experto) cuando sea necesario.

Retos financieros

  • Tener acceso a la financiación o los inversores adecuados para cada fase del proyecto.
  • Facilitar esquemas de financiación más flexibles, en particular aquellos de carácter público.
  • Canalizar las oportunidades de inversión (deal flow) y conocer los distintos tipos de inversión.
  • Saber negociar con los inversores y conocer los objetivos e incentivos que pretenden las partes negociadoras.

Conclusiones y líneas de trabajo abiertas

El tiempo previsto para la jornada fue completamente insuficiente, y quedó claro que los participantes tenían ganas de conocerse, debatir e interactuar.

La impresión general es que existen los elementos para hacer crecer el ecosistema y que, si bien hay mucho por hacer, hay también una ventana de oportunidad abierta para mejorar y avanzar en su consolidación.

Esperamos dar continuidad a la jornada con un próximo encuentro en el que profundizar en los temas abiertos, y, entretanto, hemos creado un grupo abierto en Linkedin para mantener el contacto entre los participantes.

Por otra parte, las conclusiones a las que se llegó son sin duda extrapolables a otros sectores y regiones, por lo que os invito a comentar sobre las siguientes preguntas en el blog:

¿Es adecuado hablar de “ecosistemas de innovación”? ¿Cómo lo definirías?

¿Cuáles son, en tu opinión, las principales dificultades o debilidades de los ecosistemas de innovación?

¿Qué acciones se deberían tomar para superarlas? ¿Quién debe liderarlas: el sector público o el privado?

El instrumento PYME de H2020 en 3 preguntas

Horizonte 2020, el nuevo programa marco europeo de investigación y desarrollo, fija entre sus prioridades la innovación y la mejora de la competitividad de las empresas europeas y, en consecuencia, el fomento de la transferencia de tecnología y del conocimiento a la industria.

En este sentido, se ha definido un nuevo instrumento financiero específicamente dirigido a las PYMEs, cuyo objetivo es acelerar la introducción en el mercado de soluciones innovadoras, tanto tecnológicas como no tecnológicas. Está inspirado en el programa SBIR (Small Business Innovation Research) estadounidense.

¿En qué consiste?

El llamado SME instrument no es un programa de I+D en sí mismo, sino que se desarrolla en torno a determinados topics o temas predefinidos en los programas de trabajo de los ejes Liderazgo Industrial y Retos Sociales. Este es un aspecto en mi opinión discutible, si bien la formulación de estos topics es bastante amplia y puede dar cabida a proyectos de distinta índole.

La filosofía que sigue es proporcionar apoyo a las PYMEs, ya sean solas o en consorcio, en las distintas fases que, según la Comisión, se deben llevar a cabo para poner un nuevo producto o servicio en el mercado.

Los aspectos claves y las cuestiones a las que deben responder los proyectos son:

  1. Una propuesta de valor definida y sólida: ¿Cuál es la necesidad que se ha detectado en el mercado? ¿Cómo se va a dar respuesta a esa necesidad? ¿Se dispone de la propiedad intelectual e industrial necesaria? ¿En qué se diferencia de otras soluciones? ¿Cómo se va a vender y cuál es el modelo de negocio?
  2. Una perspectiva de crecimiento y consolidación de la PYME.
  3. Una oportunidad clara de comercialización: ¿Se dispone de suficiente conocimiento del mercado? ¿Cuál es el tamaño del mercado objetivo, su tasa de crecimiento, su estructura, su grado de madurez? ¿Cómo es el tejido industrial, en términos de intensidad de capital, branding, tamaño, concentración, regulación, etc.?

¿Cómo funciona?

El programa se estructura en 3 fases:

Fase 1. Análisis de viabilidad

En esta fase se analiza la viabilidad técnica y económica del proyecto, y en particular:

  • La posición de propiedad industrial y la libertad de operación ([tooltip text=”Freedom To Operate (FTO) significa que una determinada acción, como puede ser la evaluación o comercialización de un producto se puede llevar a cabo sin infringir la propiedad industrial o intelectual de terceros.”]FTO[/tooltip])
  • La tecnología necesaria.
  • El mercado, en términos de volumen, ROI, costes, precios, inversiones, entre otros.

La duración de estas actividades es de un máximo de 6 meses y cuenta con una financiación de 50.000€ (importe fijo, lump sum) para su realización.

Al final de esta fase se espera disponer de un plan de negocio detallado y del plan del proyecto de innovación que se pretende llevar a cabo.

Fase 2. Proyecto de innovación

Es en esta fase donde se lleva a cabo el proyecto de innovación y desarrollo tecnológico propiamente dicho, incluyendo:

  • Investigación, desarrollo y prototipado, certificación
  • Demostración de los productos o procesos innovadores
  • Industrialización y escalado de la producción, diseño del producto

Además, se actualizará el plan de negocio y se dispondrá de coaching para la comercialización y la eventual captación de inversión.

La duración y el presupuesto asignados a esta fase dependerá del tipo de proyecto en función de los plazos de desarrollo o de, por ejemplo, de aprobación regulatoria. De manera general, se contemplan proyectos de entre 1 y 2 años de duración y entre 1 y 2.5 millones de euros de presupuesto (e incluso más en algunos casos particulares)

El resultado al final de esta fase es un producto, proceso o servicio listo para ser introducido en el mercado o, si fuera necesario, captar inversión adicional para su comercialización.

Fase 3. Comercialización

En esta fase está prevista la comercialización efectiva de los nuevos productos o servicios, y no cuenta en principio con financiación por parte de la Comisión Europea, si bien si prevé dar soporte en términos de promoción, y de acceso a otros instrumentos financieros.

¿Cómo y cuándo se solicita?

Las convocatorias estarán abiertas a lo largo de todo el año, si bien se establecen varias fechas de corte para evaluar las propuestas recibidas hasta ese momento. Las fechas concretas se indican para cada topic y convocatoria.

Los proyectos se presentan separadamente a la fase 1 y a la fase 2. El recorrido natural es que un proyecto presentado y financiado en su fase 1 se presente posteriormente a la fase 2, aprovechando así el trabajo realizado en dicha fase 1.

  • En la fase 1 se debe presentar un plan de negocio de 10 páginas. La puntuación mínima a obtener es de 13 puntos, para tener la posibilidad de ser financiado.
  • En la fase 2 se debe presentar dicho plan de negocio detallado y ampliado, y la planificación de las actividades para esta fase, con una extensión total es de 30 páginas. La puntuación mínima a obtener es de 12 puntos, para tener la posibilidad de ser financiado.

Los beneficiarios y solicitantes deben ser necesariamente PYMEs, si bien los organismos de investigación pueden ser subcontratados, en particular para la realización de determinadas tareas en la fase 2.

Conclusiones

Este puede ser un instrumento estupendo para fomentar la transferencia de tecnología y financiar el desarrollo tecnológico de resultados de la investigación en una fase temprana. Lo que se viene llamando proyectos de valorización.

Los organismos de investigación deberían identificar aquellos resultados o tecnologías susceptibles de beneficiarse de esta línea de financiación y proponerla activamente a posibles licenciatarios e, incluso, priorizar internamente aquellos proyectos de investigación que puedan dar lugar a esos resultados.

No obstante, la limitación de los ámbitos o tecnologías susceptibles de desarrollo, con el agravante en este caso de que la definición de programas de trabajo a 2 años vista, puede hacer que se pierdan determinadas oportunidades tecnológicas.

Del mismo modo, las fases preestablecidas de análisis, desarrollo, comercialización pueden no resultar apropiadas para empresas que empleen metodologías de desarrollo de producto y negocio ágiles.

¿Creéis que este instrumento para PYMEs tendrá el impacto esperado? 

¿Qué ventajas y desventajas presenta?

Y lo más importante, ¿tenéis previsto participar?