¿Qué es la transferencia de tecnología?

Todos los que trabajamos de una manera u otra en transferencia de tecnología nos hemos visto en alguna ocasión en la difícil tesitura de explicar en qué consiste y a qué nos dedicamos, sobre todo si nuestro interlocutor no está familiarizado con la investigación académica o la innovación.

En estos casos, creo que una de las mejores salidas es decir que somos lo más parecido a un comercial que hay en un centro de investigación o universidad. De las OTRIs, mejor no hablar.

Por supuesto, los profesionales de la transferencia de tecnología emplean otras muchas competencias -técnicas, legales, financieras- además de la comercial, pero en mi opinión es la que mejor describe el objetivo último de nuestro trabajo.

Esto es, conseguir que alguien esté dispuesto a pagar e invertir por los resultados de la investigación: tanto las empresas al final del proceso, como la administración pública y los organismos financiadores al inicio del mismo.

Múltiples definiciones

Jane Muir, presidenta de la Association of University Technology Managers (el equivalente estadounidense de RedTransfer) explica en el video que abre este artículo qué es la transferencia de tecnología y cuáles son sus objetivos.

Muir da una visión clásica -y algo edulcorada- de la transferencia de tecnología, pero en la que destaca el beneficio que ésta aporta a la sociedad y la mención explícita a la creación de nuevas empresas como mecanismo de transferencia.

La transferencia de tecnología es el proceso por el que se transfieren descubrimientos científico-técnicos de una organización a otra para continuar su desarrollo tecnológico y eventualmente llevar a cabo la comercialización de nuevos productos, procesos, aplicaciones, materiales o servicios basados en los primeros.

Estos descubrimientos científico-técnicos, habitualmente referidos como resultados de investigación, pueden comprender no sólo aquellas nuevas tecnologías generadas en el marco de proyectos o líneas de investigación, sino también habilidades, conocimiento, métodos de fabricación, muestras o prototipos e incluso instalaciones científico-técnicas.

¿Transferencia de tecnología o conocimiento?

Un buen número de entidades prefieren emplear el término transferencia de conocimiento en lugar de transferencia de tecnología, por ejemplo el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) a través de su Vicepresidencia Adjunta de Transferencia del Conocimiento.

Siendo estrictos, la transferencia de tecnología sería una parte de la transferencia de conocimiento. Pero también es cierto que las universidades y organismos de investigación tienen múltiples mecanismos para transferir el conocimiento. 

En mi opinión, mezclar ambos conceptos desdibuja la misión de las oficinas de transferencia de tecnología y el objetivo último del proceso: que los resultados de investigación encuentren aplicación tecnológica, empresarial o industrial.

Un proceso complejo y multidisciplinar

Por otra parte, la transferencia de tecnología comprende distintas fases y, en cierto modo, se puede considerar un proceso circular, en tanto que el retorno de la explotación comercial de los resultados de investigación permite, en última instancia, financiar nuevos proyectos científicos.

Fases del proceso de transferencia de tecnología. Fuente: Fred Hutch.

Si partimos de las fases incluida en la figura anterior, una posible definición de cada una de ellas sería la siguiente:

  1. Descubrimiento: fase en la que se desarrollan los proyectos y líneas de investigación que, eventualmente, pueden dar lugar a nuevos descubrimientos científicos o tecnologías susceptibles de aplicación comercial o industrial.
  2. Documentación: fase en la que efectivamente se identifica el resultado de investigación, se describe y se acota su alcance.
  3. Evaluación: fase en la que se realiza una evaluación del potencial del resultado de investigación, en términos de patentabilidad, interés comercial o posibles socios o licenciatarios para su desarrollo tecnológico, entre otros
  4. Protección: fase en la que, cuando corresponda, se protege el resultado de investigación mediante títulos de propiedad industrial o intelectual.
  5. Comercialización: fase en la que se lleva a cabo un estudio de mercado y el resultado de investigación se promociona -se vende- entre aquellas empresas susceptibles de estar interesadas en el mismo, así como otros socios comerciales y/o tecnológicos que puedan contribuir a su desarrollo.
  6. Licencia: fase en la que se negocia y se establece un acuerdo de licencia o transferencia con la empresa finalmente interesada en el desarrollo tecnológico del resultado de investigación.
  7. Desarrollo tecnológico o de producto: fase en la que la empresa licenciataria lleva a cabo el desarrollo del resultado de investigación, con frecuencia en colaboración con la propia universidad o centro de investigación o con otros socios, hasta su introducción en el mercado bajo la forma de nuevos productos o servicios.
  8. Explotación comercial: fase en la que efectivamente los nuevos productos o servicios basados en el resultado de investigación se comercializan y, según lo establecido en los acuerdos de licencia o transferencia previos, la universidad o el organismo de investigación obtiene un retorno económico del mismo que puede reinvertir el desarrollo de nuevos proyectos de investigación.

No obstante, el proceso no es ni mucho menos tan lineal como podría parecer. Mejor dicho, casi nunca es lineal. Como muestra, 3 ejemplos:

  • Algunas fases son opcionales y otras no finalizan cuando empieza la siguiente. Es el caso de la protección de la propiedad industrial, que hay que mantener a lo largo de todo el proceso de transferencia.
  • Con frecuencia los resultados de investigación se encuentran en un estado tan temprano de desarrollo que es necesario llevar a cabo un desarrollo tecnológico preliminar -o prueba de concepto- a fin de demostrar su viabilidad antes de iniciar su comercialización.
  • El mismo desarrollo tecnológico puede requerir, por su complejidad o necesidad de inversión, de la participación de distintas empresas, como en el caso del desarrollo clínico y preclínico de nuevos fármacos.
  • Los nuevos modelos de colaboración público-privada están cambiando incluso la manera en que se llega al descubrimiento de los nuevos resultados de investigación.

Conclusión y debate

Con la excusa de dar unas pocas definiciones de transferencia de tecnología de las muchas existentes, creo que sería interesante abrir cierto debate sobre qué entendemos por transferencia de tecnología y qué esperamos de ella.

Estoy seguro de que encontrarías más discrepancias de las esperadas entre los propios profesionales de la transferencia, pero también en los organismos de investigación y universidades e incluso en las administraciones públicas que definen e implementan políticas orientadas a fomentar la transferencia de tecnología sin, en ocasiones, tener claro de qué hablan.

¿Cuál es para ti la definición más acertada de la transferencia de tecnología ?

¿Cómo le explicas a tu familia y amigos que te dedicas a la transferencia de tecnología?

¿Crees que haría falta un esfuerzo mayor para explicar qué es y cuáles son los beneficios de la transferencia de tecnología? ¿Quién debería llevarlo a cabo?

Licencias exprés para crear startups

Los procesos de transferencia y licencia de tecnología son, habitualmente, lentos.

Al tiempo necesario para evaluar la tecnología, normalmente en una fase temprana y por tanto incierta de desarrollo, y determinar en consecuencia su interés y su viabilidad comercial, se unen los trámites administrativos por parte de las universidades y otros organismos públicos de investigación y el no siempre ejecutivo proceso de toma de decisiones en la empresa licenciataria.

Mejor dicho, los procesos de licencia son muy lentos. A veces, incluso, demasiado lentos. Sobre todo cuando se trata de crear una empresa, validar un nuevo modelo de negocio o asegurar inversión. 

De hecho, muchos emprendedores -universitarios, de empresas de base tecnológica- coinciden en que uno de los frenos al emprendimiento es la falta de agilidad por parte de las universidades y organismos de investigación. No les falta razón.

¡Licencia exprés!

La Universidad de Washington ha puesto en marcha este año una iniciativa para facilitar la transferencia de tecnología y fomentar la creación de empresas por parte de su personal investigador: una licencia “exprés” o Quick Start License.

La licencia consiste esencialmente en un modelo de acuerdo de licencia con unas condiciones prefijadas y, a decir verdad, bastante favorables para el licenciatario.

El objetivo es, en definitiva, que el equipo emprendedor pueda centrarse en el desarrollo tecnológico y de negocio o en la búsqueda de financiación para el proyecto, y evitar la -presumiblemente- lenta negociación del acuerdo de licencia con la universidad.

Requisitos

Con todo, la universidad establece una serie de requisitos previos:

  • La tecnología debe ser propiedad exclusivamente de la universidad. Esto es, excluye resultados en cotitularidad con otras instituciones, lo que no deja de ser lógico.
  • El solicitante debe ser un empleado de la universidad, ser el fundador de la empresa y ser el inventor de la tecnología. Además, en según que casos la universidad deberá aprobar que el solicitante no tiene ningún conflicto de interés.
  • La empresa debe contar con un CEO preferiblemente con experiencia empresarial y distinto del inventor/solicitante así como un equipo de gestión con experiencia igualmente en desarrollo y comercialización de tecnología.
  • El equipo promotor debe presentar un plan de negocio que describa claramente la propuesta de desarrollo y de comercialización de la tecnología objeto de la licencia. Dicho plan de negocio deberá ser aprobado por la oficina de transferencia de la universidad con carácter previo a la firma del acuerdo de licencia.

¿A que ya no parece tan fácil? Me atrevo a decir que una mayoría de spin-offs españolas no cumplen, al menos, un par de estos requisitos, por otra parte más que razonables. Pero ése es otro debate.

Condiciones de la licencia

Si el equipo emprendedor cumple todos los requisitos previos, puede ejecutar straightforward el acuerdo de licencia. Así pues, ¿cuáles son los términos que establece el acuerdo? Veamos:

  • Licencia exclusiva con derecho a sublicencias.
  • Los gastos de patentes hasta la fecha de la licencia corren por cuenta de la universidad (esto es, la empresa no debe pagar nada en ese momento). Las gastos futuros, como es de esperar, sí corren a cuenta de la empresa.
  • No se establece ningún tipo de pago fijo, ya sea inicial, anual o en base a hitos o milestones.
  • Sí se establecen hitos de desarrollo y/o financieros que la empresa debe alcanzar, para demostrar que está cumpliendo lo establecido en el plan de empresa previamente aprobado por la universidad, o al menos haciendo el esfuerzo de cumplirlo.
  • La universidad no recibe ningún tipo de participación en la sociedad o equity.
  • Porcentaje fijo de royalties de un 2% sobre las ventas netas de cualquier producto desarrollado a partir de la tecnología.
  • No se establece ningún pago mínimo anual de royalties (en otras palabras, si la empresa no vende, no paga).
  • Porcentaje decreciente de royalties por sublicencia del 15% al 5% a lo largo de 5 años.
  • Tasa de éxito de un 0,95% en caso de exit o venta de la empresa.

La normativa establece claramente que estos términos no son negociables. Bueno sí, son negociables, pero entonces ya no aplicaría la licencia exprés y los plazos de negociación y formalización serían bastante más largos.

El acuerdo tiene desde luego más tela, y algo de letra pequeña, pero en todo caso son unos términos bastante favorables para una empresa de nueva creación, y aceptables también para eventuales inversores en rondas pre-seed o seed.

Conclusión

En mi opinión se trata de una iniciativa inteligente, y que hasta dónde sé no se ha puesto en marcha ninguna universidad española (¡corregidme si me equivoco, por favor!). Por supuesto, habrá que ver qué resultados da, pero el planteamiento me parece acertado y me ha parecido interesante compartirlo en el blog.

La experiencia demuestra que, en definitiva, bastante difícil es el emprendimiento de base tecnológica como para complicar más el proceso con negociaciones (acuerdos de licencia, pactos de socios, etc.) que además en ocasiones se hacen sobre supuestos tecnológicos y comerciales muy inciertos.

El esfuerzo del equipo emprendedor se tiene que centrar en desarrollar la tecnología, obtener financiación para ello y lograr comercializar los productos o servicios resultantes.

No obstante, más que en los términos del acuerdo de licencia, vale la pena fijarse en algunas de las condiciones establecidas con carácter previo: en particular, la recomendación/requisito de contar con un CEO y/o un equipo de gestión profesional en la empresa, con experiencia previa, y diferenciado del emprendedor investigador.

De hecho, una de las mayores carencias de las empresas de base tecnológica y, en general, del ecosistema de innovación en España, es la falta de profesionales con experiencia en la gestión y dirección de este tipo de empresas.

Otros aspectos destacables son el seguimiento del plan de empresa por parte de la universidad y la garantía, al menos inicial, de que no existen conflictos de interés.

¿Conoces alguna iniciativa similar en las universidades o centros de investigación españoles?

¿Qué te parecen -ya seas emprendedor, gestor o inversor- los términos del acuerdo de licencia? ¿Qué cambiarías?

Y sobre todo, ¿crees que esta iniciativa obtendrá los resultados esperados?